Lo que encontré bajo el sofá es una
novela que llegó a mí gracias a la recomendación de Gemma, una compañera de
Lengua y, sin lugar a duda, acertó plenamente. Gracias a esa sugerencia, pude
descubrir una obra que no solo entretiene, sino que también deja huella.
En la historia se narra cómo la protagonista,
Alicia, se encuentra de repente encerrada en una relación que la ahora y cómo,
con muchos remordimientos, decide cambiar de rumbo y apostar por una nueva
relación que la hace sentirse viva de nuevo. Para ello, tiene el apoyo incondicional
de su tía, quien, por seguir las normas de sus tiempos terminó conformándose
con su matrimonio a costa de su felicidad.
El autor introduce
de forma transversal temas sociales como el bullying, algo recurrente en su
obra. De esta manera, Eloy nos recuerda de nuevo cómo esta problemática deja
huellas profundas en las vidas de las personas.
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Uno de los aspectos más destacables
del libro es la forma con la que describe la ciudad de Toledo. Los que
tenemos la dicha de conocerla, hemos paseado junto a los personajes por cada
uno de esas estrechas calles, recovecos y plazoletas. Nos narra con tono de
intriga y cierto halo oscuro varias leyendas de la ciudad imperial, como la
de El pozo amargo. La atmósfera que
tenía en los momentos más misteriosos me ha recordado a las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer (la
del Miserere es mi favorita). En mi
caso, la lectura me trasladó a mi adolescencia, cuando por las noches me
sumergía en esas historias llenas de misterio. Esto ha hecho que la lectura
fuera más especial. He recuperado de nuevo ese libro para volver a sumergirme
en él. |
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Mª
Teresa Sánchez Peinado
Profesora
de Física y Química
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